La organización Animal Care and Control Team de Filadelfia, tiene un albergue donde creó un programa llamado “Working Cats” para ubicar a los felinos “inadoptables” en trabajos relacionados con el control de roedores.
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En “Working Cats” ser arisco no es problema, ya lo comprobó Gary, un gato que no estaba acostumbrado a estar entre la gente y que no aceptaba caricias ni miradas.
Este programa lleva establecido cuatro años, donde velan por situar a gatos “difíciles” en graneros y establos, donde puedan controlar la población de roedores. Todo esto a cargo del albergue de la organización Animal Care and Control Team.
Hace poco, el albergue pudo expandir su programa para trasladar a estos gatos hacia almacenes y fábricas, como una especie de control ecológico de plagas. Cabe destacar que los gatos tienen sus respectivas vacunas y poseen microchips.
Según la vocera del albergue, Ame Dorminy, los gatos fueron domesticados precisamente para librarse de roedores, por lo tanto lo que el programa hace es aprovechar esa propensión natural de caza.
Estos gatos son mantenidos en una sección especial del albergue donde califican como candidatos para el programa, son realmente huraños, antisociales y malhumorados y cada cual tiene su propio espacio y alimento.
La vocera además dice que el hecho de que un gato no quiera ser cargado ni recibir caricias no quiere decir que no pueda tener una buena vida.
Al poder utilizar sus conductas naturales se sienten más cómodos y pueden estar más dispuestos a interactuar con las personas porque se sienten mucho más confiados.
Tal es el caso vivido en la distribuidora de cerveza Bella Vista, donde los ratones mordisqueaban las bolsas que contenían papas fritas, ensuciando el lugar. Debían botar 15 bolsas a diario, según su dueño Jordan Fetfatzes, quien agrega que nada de lo que hacían daba resultado para erradicar la plaga.
Frente a esta situación, uno de sus empleados le dio el dato del programa que promovía en albergue, así que decidió adoptar a Gary, un felino blanco con heterocromía (un ojo azul y otro verde) con muy mal comportamiento.
En un principio, el gato se quedaba en la oficina y acudía al almacén solamente cuando éste estaba cerrado.
Al pasar las semanas, Gary pudo acostumbrarse a los trabajadores y clientes, volviéndose juguetón e incluso, deambula libremente.
Los ratones desaparecieron, por lo que el negocio ya no sufre pérdidas.
Esta es sólo una muestra de que cada animal puede, dadas sus capacidades, establecerse en un lugar adecuado y mejorar su calidad de vida desplegando sus habilidades por muy difícil que sea.
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