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Los gatos se acercan a quien no le gustan los gatos


El gato puñetero

Seguro que has oído alguna vez la anécdota. Alguien que vive con un gato invita a su casa a sus amigos o familiares. A uno de los invitados no le gustan los gatos (sí, hay gente a quien no le gustan los gatos ;) ). El minino se va con esa persona del grupo que menos simpatía les tiene, ignorando y escapando del resto de personas, que todo lo que quieren es acariciarlo.

Para que la anécdota sea completa, la persona a la que no le gustan los gatos tiene que manifestar previamente en público su animadversión hacia ellos, para que parezca que la respuesta del gato fue algo así como una venganza hacia sus gustos personales, y una afirmación de su propio orgullo felino.

Bien, pues lo que nos parece una anécdota (y que alguien, alguna vez, empleará como prueba irrefutable de que los gatos son puñeteros por naturaleza) tiene una explicación muy sencilla según el comportamiento social de los gatos. Y es útil conocerlo, tanto si te gustaría acariciar al gato de tu amigo, como si prefieres que no se te acerque.

Señales de calma en el gato

Una de las primeras cosas que se aprenden en cualquier curso básico de comportamiento felino son las llamadas “señales de calma”. Los gatos son todo menos puñeteros o maliciosos, en realidad son unos seres que, pudiendo vivir y cazar en solitario, se las apañan muy bien en sociedad, evitando los conflictos siempre que les es posible. Para ello, una de las cosas que emplean es su propio lenguaje corporal, el cual… ¡no siempre coincide con el lenguaje corporal humano! (si esto te ha sorprendido, podemos asegurar que te encuentras en un nivel muy básico de entendimiento del comportamiento felino).

En una colonia de gatos, cuando un miembro quiere tranquilizar a otro lo hace parpadeando lentamente, entrecerrando los ojos, o desviando tranquilamente la mirada. Eso es una “señal de calma” mediante la cual se dicen mutuamente: “tranquilo, aunque esté cerca de ti no soy una amenaza, no pretendo atacarte. Quizá me gustaría conocerte, pero por ahora sólo me provocas curiosidad, no me voy a acercar más”. Por el contrario, una mirada fija es una señal de alerta, interpretada como “te estoy observando detenidamente porque te quiero atacar, o temo que tú quieras atacarme, y estoy prevenido para responder a cualquier movimiento que hagas”.

Ahora volvamos a la anécdota del grupo de personas visitando a su amigo en su casa, y pongámonos en el pellejo del gato. Tenemos por un lado un grupo de personas, desconocidas, que le miran fijamente para intentar establecer contacto con él. Alguna de ellas incluso alarga sus brazos hacia él (¡le quiere acorralar!). ¿Qué hará el pobre gato? Escapar de esas miradas y brazos, por supuesto, él no quiere conflictos con nadie. Por otro lado hay una persona que no quiere ni mirarle, evita el contacto visual, o incluso frunce el ceño o arruga la nariz (osea, entrecierra los ojos). Sumemos la natural curiosidad del gato por conocer cualquier elemento nuevo que entre en su territorio. A esa persona es a la que tiene que acercarse, oler y conocer, ¡porque esa persona no es una amenaza! Si además el gato es de naturaleza cariñosa y zalamera, ¿En qué regazo crees que irá a parar buscando caricias? Sí, justo en el de la persona a la que no le gustan los gatos.

Usa tus ojos para hablar con los gatos

Así que ya lo sabes, si no quieres que se te acerque el gato de la casa, prueba a mirarle fijamente a los ojos, y verás cómo él simplemente te ignora. Si por el contrario te gustaría acariciarlo, ármate de paciencia, parpadea lentamente, desvía la mirada, y deja que su natural curiosidad (y alguna golosina para gatos si quieres acelerar el proceso) hagan su trabajo.

No hace falta decir que todo esto es una explicación general, y que cada gato es un individuo con su propia personalidad. Puede que un gato sea confiado con cualquier persona, le mire o no le mire, y puede al contrario que un gato desconfíe tanto que nunca se acerque a un desconocido. No tomes lo dicho como una herramienta infalible para que un gato se te acerque (o te deje en paz). Sin embargo, ahora que lo sabes, y si los gatos te gustan en general, date la oportunidad de observar una colonia que viva en la calle (desde una distancia prudencial), y no tardarás en apreciar cómo se intercambian entre ellos señales de calma como las aquí explicadas. Lo hacen siempre para evitar conflictos entre ellos, Quizá los humanos tengamos algo que aprender sobre ello.

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