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Nadie sabe por qué los grandes felinos no vomitan bolas de pelo tanto como hacen los gatos pequeños


Recoger las bolas de pelo que vomita tu gato es una de las partes desafortunadas de tener un gato. No es sorprendente que los pobres vomiten esa bola considerando cuánto tiempo se pasen lavándose con la lengua. Es una costumbre que comparten todo tipo de gatos, desde el ocelote hasta el león. No obstante, es poco probable que veas a un gato grande como un tigre vomitar una bola de pelo.

Los gatos domésticos pasan casi mitad de sus horas despiertas lavándose. De acuerdo con National Geographic, la actividad es relajante para los gatos y también les ayuda mantener su pelo elegante y suave. Cuando se lavan, sin embargo, sus lenguas son compuestas por papilas gustativas que parecen pequeños ganchos que atrapan mucho pelo y se lo tragan, aunque no lo puedan digerir.

Eso significa que el gato tiene que deshacerse del pelo de alguna forma, sea mediante el vómito o la defecación.

¿Pero qué pasa con los felinos grandes y salvajes? Estos también tienen papilas en forma de gancho y se limpian con la misma frecuencia que los gatos domésticos, aunque no es normal que vomiten bolas de pelo. Natalia Borrego, una investigadora en el Centro de Leones en la Universidad de Minnesota, afirma que nunca ha visto a un león vomitar una bola de pelo como los gatos pequeños, “aunque no hay razón fisiológicamente para que no la desarrollen”.

En general, no se sabe por qué los gatos grandes no vomitan bolas de pelo, pero hay algunas teorías.

Matthew Johnston, un profesor en el hospital universitario veterinario de la Universidad Estatal de Colorado, dice que las bolas de pelo podrían indicar un problema gastrointestinal en los felinos. También señaló otra teoría polémica, comentando que algunos piensan que las comidas para mascota comerciales podrían causar esos problemas digestivos.

Los gatos salvajes más pequeños como los ocelotes y los serbales en cautividad suelen comer una dieta similar a los gatos domésticos, dice Johnston, y son más propensos a desarrollar bolas de pelo ocasionalmente. Los gatos más grandes como los jaguares y los leopardos comen carne y cadáveres de animales. Esta podría ser la razón por la cual es más común que los gatos salvajes más pequeños vomiten bolas de pelo, afirma el profesor.

No obstante, sí hay algunos casos de gatos grandes con bolas de pelo. En 2015, veterinarios en la Universidad Estatal de Colorado tuvieron que operar a Arthur, un león africano que tenía una bola de pelo en el estómago de casi dos kilos. Arthur había estado comiendo menos y perdiendo peso.

En otro caso, los cuidadores de un tigre en Florida también observaron que el animal no estaba comiendo y que estaba sin energía. Descubrieron que tenía una bola de pelo de casi cuatro kilos que también necesitaba una intervención.

Al final, las bolas de pelo simplemente no son algo común en los grandes felinos. Quizá sea un cuestión de dignidad.

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