Que nuestros mininos vomiten es algo que nos preocupa mucho, además de que puede ser una experiencia realmente desagradable al ver a nuestros amigos pasarlo mal. Para poder ayudarlos, lo primero que debemos saber es cuál ha sido la causa que ha provocado que nuestro felino tenga dicho malestar.
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Las posibles causas que pueden provocar este comportamiento son:
Presentan alguna alergia alimentaria
Cuando se le da comida de mala calidad, es decir, con cereales y subproductos ( piel, cartílagos, entre otros productos que nadie comería), lo que ocurre con frecuencia es que el sistema digestivo de los gatos no puedan digerirlo y esto provoca que vomiten.
Para evitarlo, es recomendado entregarle una dieta lo más natural posible, como la dieta de Barf (dieta en base de carnes y vegetales) o alimento en base a pellets que sean ricos en nutrientes, vitaminas y bajas en grasas.
Han comido demasiado
Esta es una de las causas más frecuentes, en especial cuando nuestros gatos son glotones. Al igual que como nos sucede a nosotros tras un empacho. Lo más recomendable para que no ocurra este tipo de echos es darles la comida proporcionalmente a su peso y en pequeñas cantidades distribuidas durante el día.
Se les han cambiado la dieta muy rápido
Aunque hay gatos que no les sienta mal los cambios de alimentación bruscos, hay otros que tienen dificultades a la hora de cambiar su dieta. En este caso es muy recomendable ir introduciendo de a poco la "nueva" comida e ir sacando la "vieja" comida.
Por lo general, el calendario a seguir es el siguiente:
-Primera semana: 75% comida ”vieja” + 25% comida ”nueva”
-Segunda semana: 50% comida ”vieja + 50% comida ”nueva”
-Tercera semana: 25% comida ”vieja” + 75% comida ”nueva”
-A partir de la cuarta semana: 100% comida nueva
No debes asustarte al verlo regurgitar, ya que después de haber vaciado su estómago, podrá hacer su vida normal.
Si el caso es de que tu gato después de haber comido algo que pudiera haber estado envenenado, el vomito sera acompañado con síntomas como convulsiones, fiebre, perdida de apetito, entre otros. Por lo que debe ser consultado a la brevedad posible con un veterinario.
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